
Uno de los errores más comunes al momento de emitir facturas es asumir que los datos fiscales de un cliente no han cambiado. Una empresa puede pasar de ser un contribuyente ordinario a un contribuyente especial de un mes a otro.
Revisar el RIF y el porcentaje de retención del IVA aplicable antes de cerrar una transacción comercial no solo es una buena práctica, sino que te salva de posibles reparos fiscales.
Con herramientas móviles, este proceso que antes tomaba minutos, ahora se puede hacer en la caja registradora en cuestión de segundos.